Los indios Chitagotos, tributarios del cacique Tundama y adoradores de Bachué, fueron los primeros habitantes de su territorio. Originalmente el poblado estaba ubicado en el sitio denominado La Paz, hoy conocido como Pazvieja, pero en 1933 un inmenso deslizamiento obligó su traslado al fértil valle de Huerta Grande, lugar ubicado en la confluencia de dos caudalosos ríos (Chicamocha y Soapaga). Su economía se basa, principalmente, en la explotación del hierro y el carbón, aunque la agricultura y la ganadería se practican en pequeña escala. Su nombre actual hace honor al Tratado de Paz de 1934, firmado en Río de Janeiro, entre Colombia y Perú, para arreglar litigios fronterizos según lo cuenta la historia.
Los primeros evangelizadores católicos fueron los Padres Franciscanos. En 1683 este pueblo fue unido a Sativanorte. En 1834 es fundado el distrito parroquial La Paz. En 1936 la Asamblea de Boyacá agregó a su nombre la palabra Río. En el año de 1933 ocurrió un fuerte deslizamiento de tierra que obligo a los sobrevivientes a trasladarse a un nuevo lugar denominado “Huerta Grande”.
Los orígenes de este municipio se remontan hacia el año 1824 en los territorios que dominara el Cacique Muisca, Chitagoto. Estos terrenos fueron habitados por bravos pueblos aborígenes pertenecientes a la familia Chibcha, que se opusieron a la conquista europea con todo el ardor de la raza americana. Por allí habrían de pasar siguiendo las hoyas de los ríos Soapaga y Chicamocha, los soldados españoles que fueron en busca de la Templo del Sol, enfrentándose peligrosamente a los valerosos Chitagotos, Pirguas y Acabitas, cuya resistencia hubo de hacer redoblar el ataque conquistador español, hasta el sacrificio heróico de los naturales de la región, que antes de ceder a ser dominados por invasores, prefirieron arrojarse al abismo por el histórico barranco denominado el Peñón de Los Muertos, una majestuosa elevación ubicada en a la derecha del camino que va del Cocuy a Güicán.
En el año de 1824, estos territorios ya contaban con suficiente número de habitantes, mezcla de nativos y mestizos criollos, que concibieron la idea de fundar un pueblo nuevo y fue así como el gobierno de la provincia dictó las disposiciones necesarias para su fundación, según se comprueba con documentos auténticos que llevan la firma de Don Lino Pombo, el ejecutivo nacional aprobó en 1830, vigésimo año de la Independencia de Colombia, la determinación del gobierno provincial y así surgió una nueva población dedicada a la Santísima Trinidad (Figura religiosa católica, cuya fiesta se celebra en el mes de Mayo) y que se llamó simplemente: La Paz.
Aproximadamente 100 años se prolongó la vida de la Paz. El 23 de Noviembre de 1933 los desprevenidos habitantes fueron sorprendidos por un gran deslizamiento de tierra ocasionado por un crudo periodo invernal y por las “Lagunas”, mentadas en el acta de visita pastoral con motivo de la constitución parroquial, y que según las leyendas de la región eran una maldición de los nativos hacia los colonizadores españoles, por el despojo de sus tierras. Este terrible movimiento sísmico y ecológico obligó al gobierno departamental, lo mismo que a las autoridades municipales a declarar a La Paz como zona de desastre y a iniciar el traslado de los habitantes a un sitio más seguro.
Para cumplir este objetivo, la Asamblea del Departamento de Boyacá en su ordenanza No. 14 del 23 de Abril de 1934 en su artículo 2o. ordenaba: “Señálase los sitios de Santa Teresa y Huerta Grande, en la unión de los ríos Soapaga y Chicamocha, para la reconstrucción del Municipio de la Paz”.
El primer paso para la reubicación, está fijado en la resolución No. 10 de 1935 por la cual se marcaban las pautas para la reconstrucción del municipio de La Paz y se nombraba al Ingeniero Enrique Caycedo, para que hiciera el trazado del pueblo y a la vez integrara la Junta Municipal de Auxilios con el señor Alcalde, Personero y los doctores Carlos Garzón S. y Abel Mojica. Esta junta tendría la misión de asignar los lotes, lo mismo que distribuir los auxilios a los damnificados.
Para completar una parte de los trabajos adelantados, el 7 de julio de 1935, fue protocolizado el plano ante el notario público del circuito de Sativanorte, Ismael Machuca Meléndez, testigo Efraín Castillo de Chitagoto y Nicanor Valderrama de Belén, presentado por Joaquín Mejía, Personero, de Chitagoto, quedando registrado bajo el No. 148; posteriormente fue registrado el documento en la oficina de registro de Soatá, la única habilitada en aquel entonces para tales fines.
Cumplidos los trámites legales, el 20 de julio de 1935, una comisión topográfica inicia la localización, demarcación y trazado del nuevo poblado en el terreno asignado para tal fin y, consecuentemente, se decreta este día como la fecha oficial de fundación del Municipio de Paz de Río.
Fue por iniciativa de los doctores Marco Antonio Mejía Gómez, Carlos Garzón S. e Ismael Mejía Gómez, que la Asamblea del Departamento de Boyacá aprobara un Ordenanza No.6 de marzo 31 de 1936, que en su Artículo 1o. dice: “Cámbiese el nombre de La Paz por el de Paz de Río en rememoración del tratado de Paz firmado en Río de Janeiro el 24 de mayo de 1934, entre Colombia y Perú”, quedando de esta manera oficializado el nuevo nombre del municipio.
Ante el descubrimiento de grandes yacimientos de hierro y carbón, por el ingeniero Olimpo Gallo en 1938, se iniciaron una serie de estudios y exploraciones que condujeron a que en el año 1947 el gobierno nacional ordenara la creación de la "Empresa Siderúrgica Nacional de Paz de Río", la cual fue inaugurada en el año 1954, cambiando por completo la vocación agraria de las gentes para convertirlos en trabajadores mineros. Esta industria le dio un gran empuje económico durante casi cuarenta años, pero las consecuencias socio-ambientales fueron desastrosas y, actualmente, aunque la empresa siderúrgica sigue funcionando la economía es muy precaria. Es necesario intentar salvar lo que nos queda y volver la vista hacia lo natural si queremos perdurar en el tiempo.
Su extensa geografía esta dividida en diez veredas, a saber: Chitagoto, Sibaría, El Salitre, Pirdra Gorda, Tiza, La Chorrera, Soapaga, Socotacito, Carichana y Colacote. Su economía se basa en la agricultura (papa, trigo, maíz y productos de clima templado a la orilla de los ríos); Ganadería con ganado de engorde y lechero; minería con yacimientos de hierro y carbón; artesanías con la fabricación de ruanas y cobijas de lana virgen; también se elaboran tallas en carbón hechas por las humildes manos de niños y jóvenes campesinos.
Sus hermosos paisajes, sus caudalosos ríos, sus quebradas con saltos como el de Chinchilla en la vereda de Carichana, sus cerros tutelares, la piscina municipal, las instalaciones siderúrgicas y el tren eléctrico que lo une con Belencito le otorgan un gran potencial eco-turístico que no ha sido explotado debidamente, pero que puede ser una opción económica viable para mejorar los niveles de vida de todos sus moradores.
Su extensa geografía esta dividida en diez veredas, a saber: Chitagoto, Sibaría, El Salitre, Pirdra Gorda, Tiza, La Chorrera, Soapaga, Socotacito, Carichana y Colacote. Su economía se basa en la agricultura (papa, trigo, maíz y productos de clima templado a la orilla de los ríos); Ganadería con ganado de engorde y lechero; minería con yacimientos de hierro y carbón; artesanías con la fabricación de ruanas y cobijas de lana virgen; también se elaboran tallas en carbón hechas por las humildes manos de niños y jóvenes campesinos.
El municipio limita al Norte con los Municipios de Sátiva Norte y Sátiva Sur; al Sur con los Municipios de Beteitiva, Tasco; al Oriente con el Municipio de Sátiva Sur y Socha y al Occidente con el Municipio de Belén y Tutazá. Cuanta con aproximadamente 5.500 habitantes.
Extensión total: 116 Km2, extensión área urbana: 38.7 Km2, extensión área rural: 77.3 Km2, altitud de la cabecera municipal (metros sobre el nivel del mar): 2200 m.s.n.m, Temperatura media: 15ºCº C, Distancia de referencia: 102 Km. desde Tunja.
Fuente: Colombia Turismo Web, Alcaldía de Paz de Río, Gobernación de Boyacá y aportes personales.
Imagen: Paola Rosa, mi hija, en la plaza principal.

